
El tiempo, ese cuento que nos vendieron. Hasta el mismo Stephen Hawking creia en el tiempo: decia que el Big Crunch (la antinomia del Big Bang) se daria cuando el universo, siendo finito en esta teoria, alcance su limite y todos los elementos vuelvan hacia atras para colisionar, haciendo retroceder de la misma manera el tiempo. ¿Como? ¿Que el gran investigador de los agujeros negros se equivoco? Si, a pesar de haber ideado teorias espeluznantes y admirables.
¿Cuantas veces hay que decirlo? El tiempo no existe, los hechos van sucediendo transitoriamente, no estan signados por un numero. El tiempo es otra de las medidas impuestas por el sistema autoritario innato del ser humano, pasando por los relojes de arena, de sol, a cuerda, para que (como siempre) se vea satisfecha la desigualdad. El trabajo tiene determinada cantidad de horas, el estudio tiene tambien determinada cantidad. Ahora, hasta la vida quieren medir. Se la pasan buscando la manera de calcular el tiempo de vida que nos queda. Esa maldita obsesion que tiene los medicos. Es decir, a traves de estas conjeturas, podemos decir que toda institucion autoritaria se desempeña a traves del tiempo.
No nos damos cuenta, nos imponemos esos limites sin pensar, porque, claro, nos educaron asi. Nacimos en una fecha determinada a una hora con un numero marcado. Asi, el ser humano esconde su impotencia ante la naturaleza y la entropia, haciendo de cuenta que todo esta predeterminado. Por ejemplo: tenemos que hacer un laburo. No lo llamemos asi, un favor como puede ser un dibujo, pero nos imponen un plazo. Uno lo comienza placenteramente (demos por sentado que nos gusta dibujar). Cuando vemos que el tiempo nos acosa, porque no terminamos esa obra, la comenzamos a odiar y quizas mucho peor: empezariamos a odiar el arte de dibujar. Sabiendo que es una de las pocas cosas que nos iguala en la sociedad. Es asi, el tiempo lo destruye todo.
Alguna vez, Enrique Symns dijo que lo unico que esta fuera de tiempo es la noche. Por eso, la marginalidad se desempeña en ese momento. Alli se da la verdadera esencia de la vida, nada esta medido todo se sucede extraordinariamente, haciendo que suenen difonias entre tanta monotonia. El espacio en el que todos dibujamos los relojes derretidos para que luego se rearmen y volver a la muerte en vida marcada.
Imagen de arriba: La persistencia de la memoria - Salvador Dalí